Es verdad, ninguno tenemos tiempo:
el trabajo, la casa, los niños, la pareja, los amigos y un sinfín de
compromisos más.
Pero la realidad es que esto no es
cierto, la realidad es que siempre encontramos tiempo para aquello que
realmente nos interesa.
El año pasado fue un año terrorífico
en mi vida, empecé el año estudiando una oposición que suponía una buena
oportunidad y un buen cambio para mi economía.
Al poco tiempo mi madre cayó
gravemente enferma y estuvo en el hospital varios meses, tiempo en el que pasé
con ella todas las noches y también
muchas mañanas para poder hablar con los médicos.
Esto además se junto con un hijo que
todavía necesitaba los cuidados y atenciones de una madre, el trabajo, una
reforma total de la casa y por si fuera poco mi salud empeoro rápidamente.
En este estado de cosas lo más
sencillo hubiese sido dejar de estudiar y dejarlo para otra ocasión, pero la
realidad es que nunca hay un momento perfecto, siempre surgen cosas nuevas,
nuevos problemas.
Así que tras pensarlo un poco decidí
seguir adelante y sacar tiempo de donde no lo tenía, deje de ver televisión, de
descansar y me quite muchas, muchas horas de sueño. Lo único que hacía era lo
estrictamente necesario (hospital, trabajo, hijo, casa y estudiar), el descanso
y la diversión podían y debían esperar, incluso me olvide por completo de este
blog.
Fue un año muy duro, en el que
muchas veces creí que no lo conseguiría, pero si lo hice, conseguí aprobar y
mejorar mi economía.
A día de hoy las obras en mi casa
están casi acabadas, mi madre salió del hospital y aunque sigue necesitando
muchos cuidados, mi presencia ya no se necesita a diario, mi hijo cada vez
necesita menos a su madre y yo sigo pendiente de si me operan o no.
Por otro lado he empezado dos
proyectos nuevos, y vuelvo a retomar los antiguos.
Así que pregúntate ¿realmente no
tienes tiempo?.
En vez de leer una novela de
misterio podrías estar leyendo un libro de economía. En vez de ver tu serie
favorita podrías dedicar el tiempo a buscar nuevas formas de ahorro o inversión,
incluso a hacer ese pequeño arreglo que con un poco de esfuerzo te ahorra los
honorarios de un profesional. En vez de pasar las horas muertas en las redes
sociales podrías estar investigando los blogs de economía. También puedes
levantarte una hora antes y en el silencio de tu casa aprovechar para mejorar
tu economía y tu vida. Son pequeños sacrificios que apenas notaras.
Yo descubrí que si realmente quieres
encuentras tiempo, y que el sacrifico que hagas realmente merece la pena. No te
lo pienses cuando más lo hagas más tiempo tardaras en llevar la vida que
quieres.